Llena tu maleta de aquellos sueños, aquellas ilusiones y deseos que aún quedaban por realizarse, irónicamente el 2011 llego con una vida nueva... cuando lo que se deseaba era sólo aterrizar más lo ya construido.
Una vez más nos toca tomar nuestras cosas y avanzar hacia una calle dónde no sabemos que encontraremos, a vivir porque lo quieras o no ya no hay vuelta de hoja y todo a tu alrededor sigue avanzando. No hay miedos, con el tiempo he aprendido que no hay por qué temer a aquello que no conozco, después de todo hay que enfrentarnos a ello y sería muy hipócrita si mis consejos no los aplicara en mi misma.
Creo fervientemente en que las cosas pasan por algo y que su el día de hoy estoy parada en un sitio completamente distinto a aquel en que me encontraba ayer es porque hay una razón muy grande y debía ser así. Y efectivamente, extraño aquello que sé ya no estará, aquello que tuve y ya no tendré… pero no tanto como aquello que casi pude tener entre mis brazos y ya no fue.
Y es que… al final del camino, siempre estuvo alguien con los brazos abiertos esperando que aparecieras por la luz que se asomaba a lo lejos de esta calle sucia y vacía para decir “Bienvenido a tu hogar, por favor, no te vayas nunca”.
La vida sigue… y esta mujer seguirá soñando y creyendo en todas esas historias rosas que siempre la han hecho sonreír, porque lo que el mundo diga da igual siempre y cuando uno siga teniendo esa capacidad para crear. ¿Qué voy a crear? Todo aquello que jamás podría nadie siquiera imaginar.
Una vez más nos toca tomar nuestras cosas y avanzar hacia una calle dónde no sabemos que encontraremos, a vivir porque lo quieras o no ya no hay vuelta de hoja y todo a tu alrededor sigue avanzando. No hay miedos, con el tiempo he aprendido que no hay por qué temer a aquello que no conozco, después de todo hay que enfrentarnos a ello y sería muy hipócrita si mis consejos no los aplicara en mi misma.
Creo fervientemente en que las cosas pasan por algo y que su el día de hoy estoy parada en un sitio completamente distinto a aquel en que me encontraba ayer es porque hay una razón muy grande y debía ser así. Y efectivamente, extraño aquello que sé ya no estará, aquello que tuve y ya no tendré… pero no tanto como aquello que casi pude tener entre mis brazos y ya no fue.
Y es que… al final del camino, siempre estuvo alguien con los brazos abiertos esperando que aparecieras por la luz que se asomaba a lo lejos de esta calle sucia y vacía para decir “Bienvenido a tu hogar, por favor, no te vayas nunca”.
La vida sigue… y esta mujer seguirá soñando y creyendo en todas esas historias rosas que siempre la han hecho sonreír, porque lo que el mundo diga da igual siempre y cuando uno siga teniendo esa capacidad para crear. ¿Qué voy a crear? Todo aquello que jamás podría nadie siquiera imaginar.
