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miércoles, 3 de marzo de 2010

Sobre celebrar & llorar a la vez...

Este post también podría ser llamado “El día que fue todo excepto lo planeado” y es que en este momento, hubiera deseado no haber hecho mil cosas para evitar los resultados, desde que me levante de la cama todo parecía indicar que las cosas no me irían del todo bien, son las 6 con 25 y aún sigo tratando de que las estupidas lagrimas dejen de salir.

Y acepto que lloro por algo de lo que cualquiera puede burlarse en el preciso instante que se le de la gana, que no todos lo toman tan a pecho como yo, pero así soy, me encariño y decir adiós me cuesta un enorme trabajo.

Hace aproximadamente 1 mes, anunciaba haberme convertido en abuela, mi perra había tenido una cachorrita idéntica a ella… desde ese momento mi sueño fue menos importante que estar al pendiente de ella, cuidarla, mimarla, cada madrugada estar levantándome varias veces para ver si todo estaba bien, asegurarme de que su mami le estuviera dando comida y demás… y no, no me parece justo haberme quedado sin ella, no cuando ya empezaba a correr por toda la casa, no cuando solía andar molestando a sus papis mordiéndoles las orejas o las patas, no me parece justo quedarme sólo con algunos rasguños y mordiditas suyas, no me parece justo que en este momento no se encuentre mordiéndome los zapatos como lo hacía en la mañana antes de irme a trabajar.

Y si maldita sea, lloro por un perro, pero no cualquier perro, lloro por una que se convirtió en una razón más de sonreír por las mañanas, por aquella a la que sentí mía y sólo mía, porque era a mi a quien seguía aunque a los demás ignorara cuando le hablaban, porque aún me duelen las manos de las mordidas que me daba porque ya empezaba a darle comidita y me duele, porque la vi llegar con nosotros, la vi pasar días de frío y me toco arroparla, la vi abrir sus ojitos, empezar a dar pasitos y después jugar por toda la casa que parecía enorme a un lado de ella y si lloro por ella, porque la quería conmigo mucho tiempo.

Lo peor del caso, es que nisiquiera era del todo mía, yo lo decía, la quería en mi casa pero era para mi sobrina, esa niña que los adora y anda para todos lados detrás de ellos, lo bueno es que es tan pequeña que no le costará olvidarse de Coqueta, me molesta lo que paso, porque nada debía haber hecho de este día algo triste, porque era para estar contentos, para que mi niña disfrutara y Dios sabe que yo llegué con toda la buena intención, que mi abrazo y mi sonrisa hacia mi niña al felicitarla era completamente sincera, nisiquiera yo pensé que 1 minuto después al preguntar por mi Coquetita se me borraría la sonrisa.

No podría escribir un post acerca de todo lo que Yamileth ha traído a mi vida este año, no sería justo hacerlo con todo lo que traigo en mi cabeza, además, de creer que será mejor si se lo escribo y puede leerlo ella después, tomando en cuenta que puede que mi blog exista o no para ese entonces, prefiero tener algo palpable. Sé que mi pulga estará bien, que la disfrute muchísimo y que todo tiene su razón de ser aunque ahora mi actitud negativa se este preguntando que otra cosa mala me sucederá. Sólo sé, que efectivamente me queda una razón para seguir sonriendo a pesar de todo, tengo una sobrina hermosa, en unos cuantos días ahijada ya, a la que amo con todo mi ser y con quien espero ver pasar muchos años más de mi vida, porque ella, primeramente Dios, verá muchos más de los que yo.


UNA VEZ MÁS, ERES TU MI FUERZA… FELIZ PRIMER AÑO HERMOSA!

1 comentarios:

LoVb #.ok! dijo...

Un perro?? claro que es motivo sufienciente para llorar (yo aun le lloro a mi primer perrito que huyó un año nuevo tras la explosión de cuete) y hace meses murió mi conejo.


El lunes, la perrita que tiene una amiga tuvo cachorros y dos tres se murieron, ella y su fan les lloran, aunque solo los hayan conocido unos días.

Es del asco sentirse así, llorar alivia el alma y sabes TODOS LOS PERROS VAN AL CIELO, eso ni lo dudes

xo!